Fin de año implica, por lo general, sacar conclusiones respecto a lo que ha sido el año en las diversas temáticas importantes para cada uno. Desde temas personales hasta sociales.
Dentro de este “recuento personal”, hay un tema que no puedo dejar pasar, qué no tiene una conclusión positiva y que claramente implica mucho tiempo y trabajo más para que algún fin de año podamos celebrar en vez de conmemorar, y me refiero al tema de la Violencia de Género, tanto en nuestro país como en el exterior.
Hace poco, por medio de una página web, me entere de la lamentable noticia de Tugce Albayrak, una joven alemana que murió el día 23 de noviembre del presente año, víctima de dos hombres quienes minutos antes de golpearla, habían estado acosando a dos jóvenes.
Es ahí cuando la rabia y la impotencia no permiten “dejar pasar” noticias como estas. Rabia e impotencia de ser parte de una sociedad que construyó un significado de “Mujer” dentro de una lógica Patrialcal, que deja impune cualquier acto de machismo que nos suceden a diario, que cosificó a la Mujer de tal manera que nos es natural, más para uno que otros, que sea tratada como un objeto de deseo.
Me pregunto, bastante desesperanzada, ¿qué hemos logrado este año? En Chile, Observatorio Contra el Acoso Callejero (OCAC) ha buscado que se logre legislar para que los piropos estén prohibidos por ley. Para gran parte de la sociedad que naturalizó este tipo de violencia, ha sido vista como una medida drástica, pero la presidenta de la agrupación la socióloga María Francisca Valenzuela, la defiende, porque asegura que este tipo de comentarios al parecer inofensivos son una forma de acoso contra la mujer, acoso del cual “Nueve de cada diez mujeres han experimentado, pero eso no es porque nueve de cada 10 mujeres son provocativas, es simplemente porque eres mujer y estás expuesta” afirma María Francisca Valenzuela. Al final, nos damos cuenta que en esta sociedad ser mujer es ser igual que cualquier objeto en una vitrina.
¿Y la reacción de los acosadores? Desde que aparecieron estas formas de protesta en contra del acoso callejero, se ha hecho popular el término “Feminazi”, que de nuevo no tiene nada. Éste término, utilizado peyorativamente para identificar a mujeres feministas en general, alude también a que el feminismo utiliza la exageración como mecanismo para neutralizar a los hombres. Este término nació en la década de los ’90, y fue popularizado por Rush Limbaugh, un conservador estadounidense quién hizo famoso el término para luchar contra las mujeres que pedían el control sobre su fertilidad y embarazo. María José Cumplido, columnista de El Quinto Poder afirma, y concuerdo totalmente que, quienes acusan de “feminazi” a cualquiera por querer una ley de cuota, o por no querer que te “”piropeen” en la calle, es porque no son capaces de entender que la desigualdad genera violencia.
Unos años antes del la creación del OCAC, en el año 2006, el OEGS recomendó al Estado chileno formular y poner en práctica una política nacional que priorizara y abordara de manera integral la violencia de género para garantizar la seguridad, el acceso a la justicia y la protección social de las mujeres que la viven. Una política intersectorial que fuera capaz de asegurar datos estadísticos integrados y abarcadores, construirindicadores robustos y contar con presupuestos suficientes y sostenibles. No obstante, en la actualidad no se aprecia una tendencia a garantizar políticas integradas, integrales y sostenibles, desde cuya intersectorialidad se incluyan objetivos de empoderamiento y autonomía efectiva de las mujeres. Persiste el vacío político y los datos existentes no permiten dar cuenta de resultados favorables basados en evidencia.
Y me pregunto, finalmente, ¿Este año hemos sido capaces de entender que la desigualdad genera violencia?, personalmente creo que sí muchas personas, especialmente mujeres de edad quienes jamás se habían cuestionado las formas patriarcales en las que la sociedad ejerce su control sobre ellas, y que hoy son capaces de reflexionar, de pensar, de decirle a sus hijos que sí, que hay que luchar en pro del respeto, de la valoración, de terminar con un sistema que nos agrede y que si bien penaliza las formas de violencia extrema, no nos cuida y no vela por nosotras en lo cotidiano, desde el momento en el que veo un comercial y este me dice qué debo hacer con mi cuerpo, cómo debería ser para lograr el éxito, hasta en el momento en que un hombre se cree con el derecho de tocarme, por sólo ser mujer.
La tarea queda pendiente, la lucha por la valoración y el respeto no termina aún.
Referencias:
Cumplido, M. J. (2014). El Feminismo y la idiotez del término feminazi. El Quinto Poder.
Lepe, N. (14 de Octubre de 2014). Mujeres en pie de guerra: Piden que piropos sean sancionados por ley. Publimetro.
Observatorio de Equidad de Género en Salud (OEGS). (2013). Violencia de Género en Chile. Santiago, Chile.
Redacción, BBC MUNDO. (30 de noviembre de 2014). La alemana que murió por confrontar a los acosadores de dos adolescentes. BBC MUNDO.